Hola de nuevo, vuelvo a retomar el blog después de las navidades, y hoy quiero hablaros de mi inminente vuelta al trabajo remunerado.

Mañana vuelvo al trabajo remunerado, reitero lo de remunerado, porque cuidar de un bebé es un trabajo, de hecho, un trabajazo. La verdad es que estos 10 meses han sido agotadores e increíbles a partes iguales.

Aún recuerdo las semanas antes de la llegada de Gael, yo haciendo una lista de tareas inmensa, de cosas que tenía pensado hacer mientras disfrutaba de mi permiso de maternidad. Y especifico que para poder quedarme todos estos meses con mi bebé, además de las ridículas 16 semanas, tuve que cogerme lactancia compactada + vacaciones + permiso de compactación del primer año de jornada reducida (3 meses más). Pues de tooooda esa lista de tareas, creo que habré hecho 4 o 5, jajaja

Y es que una de las cosas que me ha enseñado la maternidad es a reordenar mis prioridades; así que durante estos meses, mis tareas esenciales han sido otras, y mi lista ha ido variando con los meses.

Mañana vuelvo al trabajo, y aunque no me apetece, no me queda otra. Aunque tengo un trabajo que me gusta y que me llena, me gustaría ser rica y no tener que trabajar fuera de casa, jajaja

Para nada me quejo, soy una privilegiada, aunque no tendría que serlo, la verdad. Todas las madres tendrían que poder quedarse en casa con sus bebés al menos los 6 primeros meses de vida, y puestas a pedir, el primer año.

Poder disfrutar de Gael todo este tiempo ha sido duro y mágico.

Duro, porque han habido días y momentos de todo, de cansancio, de sueño, de encontrarme mal y no poder delegar, de que él me necesitara a cada instante y sentirme agobiada.

Mágico, porque ver cada día su cara al despertar, dormirlo en mis brazos, escuchar su primer sonidito, ver cada logro por primera vez, acompañarlo cuando se encontraba mal y consolarlo cuando lloraba.

Claro que todo esto no acaba, que seguiré siendo madre, que seguiré teniendo a Gael cada día, lo seguiré acompañando, acunando, besando, pero todo será diferente. Habrá otro ritmo, prisas, más cansancio, más comederos de cabeza, más delegar la crianza en otras personas…y eso hay que digerirlo.

Sin duda, convertirme en madre ha sido la experiencia más enriquecedora de mi vida. He aprendido y crecido más en estos 10 meses que en los últimos años de mi vida. He descubierto nuevas facetas de mi vida, como la de ser capaz de mantenerme con energía a pesar de haber podido descansar poquísimo 🤣

Y volver al trabajo no sólo me da pereza, sino que además me remueve muchísimos sentimientos, sobre todo el de culpa.

De culpa por tener que delegar la crianza de mi bebé, de culpa por no poder seguir acompañándolo, de tener que dejarle tantas horas sin su «teti», de tener que despertarlo algunos días para poder llevarlo a la bressol y llegar puntual al trabajo….maldita culpa, siempre al pie del cañón, eh? no descansa la jodía!

Pero por otro lado pienso que le hemos hecho un regalo increíble a nuestro bebé. He podido estar con él en dedicación casi exclusiva durante 10 meses, unos meses muy importantes para su desarrollo, y aunque luego no lo recuerde, sin duda quedará marcado en mi recuerdo siempre.

Y vosotras, ¿cómo vivisteis o vivís la vuelta al trabajo? ¿Tenéis que reincorporaros pronto?

Os leo.