Hola de nuevo! Hoy os hablo de mi lactancia, bueno, de nuestra lactancia, porque la lactancia siempre es cosas de dos, o de tres. Es un tema que algunas me habéis pedido, y quería aprovechar que recién ha terminado la semana mundial de lactancia materna para hacerlo.

Nuestra lactancia, y digo nuestra, porque la lactancia no es sólo cosa de una, sino de la díada bebé- mamá, pero también es cosa de la pareja (si es que la hay); porque el apoyo (o no apoyo) de ésta es crucial para que la lactancia prospere o fracase.

En nuestro caso, nuestra lactancia ha sido, y es, cosa de tres. Porque yo doy la teti, Gael toma la teti, pero sin el apoyo de Mireia, no hubiéramos llegado con éxito a los 6 meses de lactancia materna exclusiva. Cada persona ha cumplido su cometido, y de no haber sido así, quizás no hubiéramos llegado hasta este punto.

Antes de empezar a dar el pecho, leí mucho. Leí libros, artículos, y me informé con amigas que habían lactado de manera satisfactoria.

Para mí fue crucial leer a Alba Padró y ver sus stories en Instagram cada mañana. También recomiendo el libro de Carlos González, Un regalo para toda la vida, que de tanto en tanto voy consultando.

Pero una cosa son los libros, la información y las anécdotas de las demás, y otra es la realidad que te toca vivir a ti.

Sí, porque como todo en la vida, vuestra lactancia es vuestra, y cada persona la vive, la siente y la respira de manera distinta. Puedes informarte mucho, y pueden contarte y aconsejarte aún más; pero al final vuestra vivencia será única y exclusivamente vuestra.

Así que nuestra lactancia comenzó en la sala de partos de Sant Joan de Déu, cuando con minutos de vida, me pusieron a Gael al pecho 😍y me dijo la comadrona, que a pesar de tener el pezón un poco plano, que NO usara pezoneras, que era mejor sacarse un poco el pezón haciendo el vacío con una jeringa.

Pero cuando nos subieron a planta, las enfermeras que pasaron a vernos, me miraron de nuevo el pecho y con cara de disconformidad me dijeron:

-Tienes el pezón plano, así que cuando tu pareja te compre las pezoneras (justo tenemos una máquina abajo para comprarlas), nos avisas.

La otra comadrona me había dicho que no las usara, pero ellas me decían que hasta que no las tuviera no venían a ayudarme…Y tú, puérpera recién estrenada😥, agotada después del largo parto, asustada por comenzar tu nuevo rol de mamá, y ansiosa por querer comenzar a alimentar a tu bebé, ¿qué haces? Pues le dices a Mireia que corra a la máquina y compre las dichosas pezoneras.

Y con la ayuda de las pezoneras, pusieron a Gael en mi pecho y aunque le costó un poquito acabó enganchándose a comer.

Los días posteriores, ya en casa, yo tenía la sensación de pasarme todo el día dando teti. La verdad es que no recuerdo que hiciera otra cosa. Me sentía cansada, abrumada, y un poco frustrada, pues no tenía ni un instante para hacer otra cosa.

Las tomas eran largas y se acababan solapando unas con otras. Y luego vinieron las dudas🤦🏽‍♀️… ¿y la subida de la leche? ¿cuándo vendrá? ¿estará comiendo? ¿me saldrá leche?

Yo esperaba la fiebre, la sensación de calor en el pecho de cuando sube la leche… y yo no notaba nada de eso. Pero sin duda, la leche estaba ahí, porque Gael comía y a veces cuando se dormía al pecho, le goteaba un pequeño chorrito de leche.

Pasaron los días, y acudí al grupo de lactancia del CAP para pedir ayuda con el tema de dejar las pezoneras; pero no me ayudaron nada, sinceramente. Así que una amiga me recomendó el grupo de lactancia de su pueblo, y allí que nos fuimos.

¡Y qué descubrimiento! Las asesoras del Club de la buena leche de Sant Joan d’Espí me corrigieron la postura, y además descubrimos que Gael tenía frenillo y que no acababa de hacer una succión eficaz. Nos recomendaron un especialista en ese tema, al que íríamos a visitar a la vuelta de semana santa.

Llegó nuestro primer viaje largo, y ya en mi pueblo, una mañana cuando me disponía a darle la teti a Gael, no había manera de que se cogiera a la pezonera, lloraba y lloraba. Probé a quitármela… y pum! Se enganchó a mi pecho. Sin intermediarios de plástico, sólo su boca en mi pecho desnudo; y aunque se soltó y volvió en varias ocasiones, desde aquel momento las pezoneras habían llegado a su fin…

O eso pensaba yo…porque la verdad es que después de dos días sin usarlas, tenía los pezones súper doloridos, me quemaban y lloraba cada vez que Gael tenía que comer. Consulté a las asesoras de lactancia vía whatsapp y me dijeron que me las volviera a poner.

¡Qué alivio! Suerte de las pezoneras pensé (y eso que las había odiado desde el primer momento😜).

Con la vuelta de las vacaciones de semana santa, vino el corte de frenillo de Gael, entonces él tenía dos meses, y con ello pudo estirar su lengua y comenzar a succionar de manera más eficaz (con más fuerza y más rápido): Las tomas pasaron a ser muy cortas, pero en ese rato el comía mucho, pues yo escuchaba cómo tragaba y veía cómo sus orejitas se movían mientras succionaba.

Volvimos de dejar de usar las pezoneras, y entonces empezamos a disfrutar plenamente de la lactancia. Es verdad que la había disfrutado desde el primer momento, pero ahí todo empezó a coger un ritmo y una sintonía fabulosa.

Y conseguimos llegar a los 6 meses de lactancia materna exclusiva; y aunque a día de hoy ( 7 meses y días) Gael se alimenta principalmente de leche materna, también va probando alimentos sólidos poco a poco.

Ahora estamos en la fase de preparar banco de leche para cuando me reincorpore al trabajo (aunque aún queda bastante), y para ello cuento con la ayuda de mi sacaleches Medela Swing, que aunque se ha quedado obsoleto, nos viene genial para ir haciendo extracción diaria y congelación.

Y digo que se ha quedado obsoleto porque el sábado pasado estuvimos en la presentación del último sacaleches de Medela, que es una auténtica pasada, os dejo el enlace aquí para que lo conozcáis.

Para nosotras la lactancia materna ha sido la mejor elección por muchos motivos; además por suerte hemos contado con la información y el asesoramiento necesario para llevarla a cabo de manera satisfactoria.

Y el haber podido contar con Mireia, que siempre me ha apoyado, y me ha dado fuerza en los momentos de flaqueza, ha sido vital para continuar todo este tiempo (y el que nos queda 🤘🏽).

Espero que mi experiencia pueda serviros de algo, pero como he dicho en el comienzo, cada lactancia es única y personal. Mi consejo es que pidáis ayuda cuando os encontréis con alguna dificultad y os asesoréis siempre que podáis con asesoras de lactancia, que son las profesionales que mejor dominan el tema.

Mucha teta! 🤱🏽