Con la decisión tomada, y seguras del camino que acabábamos de emprender, debíamos dar el siguiente paso: informar a familiares y amigas.

El tema con las amigas lo teníamos bajo control, no había nervios y las reacciones fueron las esperadas: alegría, emoción e ilusión.

Lo más complicado era decírselo a la familia.

Nuestras madres no hacía mucho que habían comenzado a digerir lo nuestro, así que la noticia iba a ser una bomba para ellas.

A la madre de Amanda le costó un poco hacerse a la idea, y nos instó a no hacernos demasiadas ilusiones, puesto que podría ser un proceso lento y duro.

Mi madre por su parte, reaccionó de una manera que nos sorprendió.

Literalmente sus palabras fueron: “¿ y tú que serás el padre?”, imaginad mi cara de sorpresa.

Medio en broma, medio en serio, dejó entrever algunos de los prejuicios que a día de hoy siguen existiendo en la sociedad en la que vivimos, donde se cree que la familia la han de formar un padre y una madre.

Después de esta experiencia, decidimos informarnos más sobre la diversidad familiar y sobre el colectivo LGTBI, para así resolver nuestras propias dudas, y las de nuestras madres (las futuras abuelas).

Nos topamos con la “Associació de famílies LGTBI” que tiene la sede central en Catalunya pero que tiene delegaciones en otras provincias.

Entre tanto, fuimos y volvimos a la India, un viaje que por circunstancias acabó antes de lo previsto (pero eso ya os lo explicamos en petit comité).

Así que volvimos con mucha decepción, pero al mismo tiempo con ilusiones, puesto que podíamos hacer las pruebas médicas antes y así ir agilizando el proceso.

A principios de septiembre comenzamos con las pruebas (ecografía y análisis de sangre) y asistimos a la charla que hicieron en la Asociación de familias LGTBI para hablar sobre la reproducción asistida para dos madres o madres solteras.

La charla nos sirvió para disipar muchas dudas, y para preocuparnos por cosas que nos habíamos planteado (como el tema de tener que casarnos para hacerlo todo un poco más sencillo). También para escuchar testimonios de mujeres que ya eran mamás y que con sus anécdotas personales, nos hicieron trivializar muchas cosas.

Pero sobre todo para conocer a más chicas que como nosotras empezaban el proceso en la sanidad pública, y otras que ya estaban embarazadas; y pudimos hablar con una de las chicas que había participado en la redacción del protocolo y que nos dio mucha información que no conocíamos.

Nosotras nos fuimos a pasear por la bella Barcelona, tomamos algo y compartimos todo lo que habíamos aprendido aquella tarde, y que nos serviría para callar bocas si hacía falta y para darnos ánimos cuando también fuera necesario.

Pronto el próximo capítulo…