Hola de nuevo! Hoy os traigo un post personal, una reflexión que he ido haciendo a lo largo del embarazo y que me gustaría compartir con vosotras. Ciertas personas me habían comentado que durante el embarazo haces una conexión con tus orígenes, sobre todo con tu madre. El porqué es bien sencillo, pronto te convertirás en madre y es inevitable acordarse de la persona que ha ejercido esa figura para ti (no tiene por qué ser tu madre biológica).

Desde que tengo uso de razón he querido ser madre; desde muy pequeña, quizás demasiado. Así que quizás siempre he sentido el llamado instinto maternal. Así que cuando ese instinto renació en mí como un huracán que lo iba arrasando todo, supe que era el momento. Un momento que ha tardado más de lo deseado, pero que ya está aquí.

Un día os pregunté por Instagram cuándo era el momento en que debíamos considerarnos madres, y la gran mayoría me dijisteis que cuando ya se tiene el deseo de serlo, se es; que una es madre desde que lleva a su bebé en el vientre y que no se ha de esperar a darlo a luz para transformarse en madre. Para mí, la maternidad es un proceso en el que hay diferentes etapas y cada una es necesaria y diferente.

Y en ese querer prepararme para afrontar la maternidad he buscado en mis referentes más cercanos.

Durante estos meses he pensado mucho en mi madre, la he echado mucho de menos y he deseado poder tenerla más cerca y verla más a menudo, pero no ha podido ser… He sentido curiosidad por saber cómo fue mi parto, cómo vine al mundo y qué significó para mi madre toda la transformación de convertirse en madre.

Han habido días en los que sin saber el por qué, he acabado llorando, deseando acurrucarme en las faldas de mi madre, como cuando era niña y me pasaba algo…por momentos he sentido que he vuelto a ser niña de nuevo, quizás en un momento de conexión con la infancia y la necesidad de que mi madre me cuidara por última vez, antes de ser yo la madre. Han sido unos meses locos a nivel hormonal…jajaja 🙄

He mirado fotos de mi infancia, y de Mireia en su infancia, por saber cómo vivieron nuestras madres nuestra llegada al mundo, para hacerme una idea de cómo sería para nosotras la llegada al mundo de nuestro hijo.

Para mí ha sido importante rebuscar en mis recuerdos de infancia y poder conectar con la niña que fui, para poder visualizar la clase de madre que quiero ser.

A veces criticamos acciones y decisiones de nuestras madres en el pasado, sin llegar a entender los motivos que las llevaron a actuar de ese modo. Es bueno comprenderlas, no juzgarlas y perdonarlas. Cuando estamos a punto de ser madres, lo mejor es entender a nuestras madres del pasado, aprender de lo que ellas hicieron, o para repetirlo, o para evitarlo. Lo que ellas hicieron nos sirve de guía, y supone un aprendizaje brutal para nuestra nueva labor como madres.

También he pensado mucho en mi suegra, la madre de Mireia, y en que sin saberlo, Gael ya estaba dentro de ella cuando engendró a Mireia…algo increíble, ¿no? Porque no sé si sabíais pero cuando una mujer está embarazada de una niña, ya se forman los óvulos de la niña, por lo tanto, los futuros hijos e hijas de esa niña cuando sea mayor, habrán estado dentro del vientre de su abuela. ¡Qué maravilla de naturaleza!

Y quiero agradecerles a nuestras madres el maravilloso regalo que nos han hecho, el regalo de darnos la vida y el de hacernos mujeres para poder ser madres. ¡Gracias!

Sin duda, estamos a unos días de sufrir una transformación en muchos sentidos; vamos a desempeñar un nuevo rol que nos acompañará el resto de nuestras vidas, y que será (al menos para mí) la tarea más importante que desempeñaré jamás.

No sabemos cómo lo haremos, pero está claro que intentaremos hacerlo lo mejor que podamos; equivocándonos y aprendiendo de nuestros errores, compartiendo cada etapa del camino entre nosotras, con todo el sentido del humor que sepamos ponerle, y con todo el amor y más del que tengamos guardado para dar.

¡Muchas gracias por leerme!