Hola de nuevo, hoy os traigo una nueva Historia de Maternidad, la historia de dos mamis que conocí hace tiempo a través de Instagram.

Y ya sabéis, si os gustaría que publicásemos vuestra Historia de Maternidad, sólo tenéis que poneros en contacto conmigo en hola@iammamas.es  

Hoy os comparto la historia de estas dos mamás que llevan casi media vida juntas, y hace 10 meses aumentaron la familia ❤

Espero que disfrutéis su historia!

Somos Erika y Patricia, tenemos 36 y 31 años respectivamente, somos pareja desde el 2005, matrimonio desde el 2011 y mamás desde 2018. Nuestros caminos se cruzaron en Internet, en un foro sobre una serie muy famosa en aquellos años. Ambas habíamos tenido relaciones heterosexuales, una ya se había descubierto a sí misma y la otra no sabía ni por dónde le pegaba el aire…

Por resumir, la que estaba hecha un lío se dió cuenta que sentía algo muy fuerte y especial por la chica con la que hablaba y se armó de valor para hacer todo lo posible por conocerse en persona; y en cuestión de 8 meses estábamos viviendo juntas en Zaragoza. ¿Locura? Bastante. ¿Riesgo? Todo el del mundo, pero, ¿el que no arriesga,no gana? Los años nos han verificado que así es, y seis años después nos casamos y otros seis después nos animamos a cumplir nuestro sueño de ser mamás.👩‍❤️‍💋‍👩

He de decir que un poco el proceso lo teníamos ganados porque Erika había sido donante de óvulos y ya teníamos clara la clínica en la que íbamos a depositar nuestra confianza y la doctora que nos iba a llevar. Hablamos con la doctora los diferentes métodos, y nos aconsejó probar con IA ya que Eri era muy muy fértil y creía que iba a ser lo mejor, a no ser que nosotras quisiéramos hacer método ROPA. Decidimos empezar por IAD. El proceso ya sabéis cómo es, cuadres de regla, estimulación mediante pinchazos y ecografía para ver los folículos.

Nuestra sorpresa fue que en la siguiente revisión no estaba nuestra gine, pero la que había, supuestamente estaba al corriente de todo. Pero resultó que la gine que nos tocó, se lo pasó por allí y nos mandó lo que ella creía porque pensaba que era poca estimulación la que se estaba dando de primeras.

Pasó una semana, vovimos a la eco y…¡tachán! Nos dice que hay que parar el tratamiento porque ha habido sobreestimulación y teníamos 8 folículos perfectos para ser fecundados. Mi comentario fue textualmente : “Desde luego no quiero salir en la tele por tener octillizos.”  😲Al mes siguiente, volvimos a consulta, nos ve nuestra gine, nos pide disculpas, y nos manda la mitad de la medicación. Al volver, había 3 folículos perfectos para fecundación. Dos días de mediación para madurar folículos y después la inseminación.

Ese día eran todo nervios, alegría, incertidumbre, ilusión…Una mezcla de sentimientos increíble. Prepararon a Erika y me hicieron pasar a mí. Cuando la doctora acabó,dijo : ¡ala pequeñines, a hacer vuestro trabajo! Nos dejaron unos 20 minutos a solas para que Eri estuviera en reposo y vida normal hasta 10 días después que nos hacían analítica. Esos 10 días estuvieron marcados por síntomas por parte de Eri de todo tipo hormonas alteradas, dolor de pechos, tripa dura…) y por nerviosismo general nuestro y de nuestros familiares. ¡Ah! Y lleno de todo tipo de comentarios como: eso es porque estás embarazada, o eso es que no lo estás y así en bucle. 

Y por fin llegó el día de hacer la analítica. Sólo lo sabía mi hermana, ya que queríamos evitar nos pusieran más nerviosas de lo que ya estábamos. Le dijimos a la enfermera, y ella nos dice también podían ser fruto de la medicación.😒 Nuestro “zasca” vino cuando creíamos que esperábamos un ratito y nos daban los resultados de los análisis; os vais a casa y en un par de horas o tres os llamamos con el resultado…

Madre mía, ¿dos horas más de espera?

Justo 2 horas más tarde, suena el teléfono mientras preparábamos la comida…y Eri pasillo para arriba, pasillo para abajo y yo persiguiéndola para enterarme hasta que oigo: ¿siiiiiiiiiiii?😁Con una sonrisa de oreja a oreja y ya me mira, me confirma y sin dejar terminar de hablar a la enfermera…¡¡le cuelga el teléfono!!

Nos habían dado la mejor noticia de nuestras vidas; estábamos embarazadas😍

El embarazo se desarrolló con total normalidad,ningún síntoma típico de embarazo, ni azúcar ni nada de nada hasta que en la revisión de las 36 semanas recibimos un trato nefasto por parte de la obstetra que nos llamó malas madres e irresponsables porque Erika se había engordado 20kg en el embarazo y eso iba a suponer diabetes y problemas cardiovasculares para nuestro hijo.

Nos repitieron la curva del azúcar (esta vez la larga) y todo perfecto, todas las pruebas salían perfectas, salvo los kilos cogidos durante el embarazo.

En la revisión de las 40 semanas nos miraron y nada, niño encajado pero muy verde todo y a esperar que decidiera salir el niño hasta que tomaron la tensión y salía alta, repitieron y volvió a salir alta así que nos mandaron a urgencias.

Varias horas tomando la tensión, al final deciden ingresarnos porque sino bajaba en unas horas, tenían que provocar el parto.

Por la tarde primera medicación para empezar a provocar el parto y nos dicen que al día siguiente teníamos al niño; pero a la noche, viendo que no había cambiado nada, vuelva a dar otra dosis de medicación. Revisiones varias y nada, poca dilatación y más medicación.

Tras 10 horas de oxitocina a chorro, intentos de romper la bolsa de agua mediante aguja, tactos a diestro y siniestro y de habernos dicho que como muy tarde a las 22:00 nos hacían cesárea,nos plantamos en esa hora y todo seguía igual. 

Me enfadé, llamé a la tocóloga, le expuse la situación y vino un anetesista, la cirujana de guardia y en cuestión de diez minutos se estaban llevando a Erika al quirófano para practicarle la dichosa cesárea. Eso si, me costó como castigo no poder entrar en quirófano con ella, no saber cómo estaba ni ella ni Bruno y conocer a mi hijo en un pasillo de hospital mientras lo llevaban a nidos.

Finalmente, Bruno llegó al mundo y pude disfrutar de una hora de piel con piel con él, (que es lo más maravilloso que he sentido en mi vida) y al rato llegó Erika a la habitación, que hasta entonces seguía en observación de quirófano.

Desde entonces llevamos ya 10 meses disfrutando de nuestro pequeño Bruno ❤