Hoy os traemos la feliz historia de mama S y mama B, dos chicas super dulces y encantadoras que podéis seguir en #instagram en su cuenta @bimamass

” Nuestra historia en la búsqueda del bebé empezó justo hace un año, en Julio de 2016.

Ya hacía años que decíamos que queríamos ser mamás pero ese mes decidimos que después del verano había llegado nuestro momento!

Barajamos distintas opciones y de entrada la que nos convenció más fue la inseminación casera. Durante un tiempo nos estudiamos de arriba a bajo la página web del Banco Internacional de semen Cryos, elegimos un donante y en noviembre hicimos el primer pedido.

Paralelamente a esto, pensamos que sería bueno iniciar los trámites para la Seguridad Social, ya que ese mismo verano se había aplicado en Cataluña el protocolo de reproducción humana asistida que incluía a parejas de dos mujeres.

Así que así lo hicimos, pedimos una primera visita con el ginecólogo de infertilidad (creemos que con este nuevo protocolo conviene revisar el nombre) que nos derivó a la Fundació Puigvert. Tocaba esperar, así que mientras tanto hicimos el primer intento en casa.

Nos encantaba la idea de poder concebir a nuestro hijo/a en casa, las dos solas y con mucho amor. Calculamos el día que tenia que ovular con tiras de ovulación e hicimos el pedido.

Vivimos todo el proceso con mucha ilusión y nervios ya que todo era muy nuevo para nosotras. A los 15 días después de la inseminación le bajó la regla, así que no había funcionado, la primera vez fue el golpe más duro. Como no nos decían nada de la Seguridad Social lo volvimos a intentar una segunda vez, también fue negativo.

 

Al poco tiempo nos mandaron una carta de la Fundació Puigvert con las pruebas necesarias para iniciar el proceso por la Seguridad Social, así que volvimos a visitar al ginecólogo, rápido hicimos las pruebas y tuvimos los resultados. Aparentemente todo estaba bien, quedaba esperar a que nos llamaran para hacer la primera visita con el famoso ginecólogo-dinosaurio de la Puigvert.

Nuestra primera opción de inseminación casera no había funcionado, pero como ya habíamos empezado no queríamos esperar sin saber cuanto tiempo tardarían en llamarnos de la Seguridad Social. Ampliamos el abanico de opciones y miramos las clínicas privadas.

Un día, sin buscarlo, leímos un artículo de una clínica de Barcelona, Clínica Sagrada Familia, que se iniciaba con un tratamiento que le llaman Inseminación Natural. Sin hormonas ni pruebas innecesarias de entrada, esa era nuestra idea inicial, que fuera lo menos medicalizado posible. Y además yo podría introducir el semen como lo hicimos en casa.

Nos fuimos a informar y el doctor nos gustó mucho, así que ya salimos de allí con la primera visita programada. Además salía más económico que la inseminación casera! Fuimos a los pocos días, le hicieron una ecografía y como estaba a punto de ovular todo fue muy rápido. En esa primera ecografía el doctor detectó que había una pequeño quiste endometriósico en el ovario izquierdo (en la seguridad social no lo habían visto), en principio nos dijo que no tenia porque haber ningún problema debido a su tamaño.

En esa primera inseminación volvió a ser todo muy especial, ya que era un tratamiento nuevo, volvíamos a estar cargadas de esperanzas e ilusión. Pero tampoco fue positivo, ni en esa ni en las otras tres inseminaciones que hicimos, aunque en cada una íbamos añadiendo más medicación.

En medio de estas cuatro inseminaciones nos llamaron de la Seguridad Social, hicimos la primera visita en la Puigvert, pero conociendo el testimonio de otras chicas que lo estaban intentando allí (entre ellas Amanda y Mireia) creíamos que si no había sido posible con controles ecográficos y medicación, quizá era perder el tiempo y desgastarnos más emocionalmente.

Nos informamos y asesoramos más sobre la endometriosis. Nos pareció entender que por muy pequeño que fuese el quiste, podía ser que fuera el motivo por el cual no nos estábamos quedando embarazadas. Así que nos replanteamos otra vez el método. Con todo esto habían pasado los meses y estábamos en junio de 2017.

En ese momento vimos necesario subir de nivel y pasar a fecundación in vitro. Entonces se nos apareció una opción que habíamos descartado en un inicio por ser demasiado medicalizada y costosa, el método ROPA (fecundación in vitro en la que una de las mujeres aporta los óvulos y la otra gesta el bebé). En realidad era la opción perfecta ya que el doctor ya nos había dicho que el útero estaba muy bien y al usar mis óvulos nos saltábamos el problema de la endometriosis.

Nos pusimos manos a la obra y el 8 de julio ya estaba la transferencia hecha. A los 12 días (anteayer) hicimos un test de embarazo, analítica de sangre y…POSITIVO!!

Que ilusión, que alegría y que tranquilidad!! Ahora pensamos que todo ha valido la pena, ha sido un proceso súper compartido y todo ha pasado cuando tenía que pasar! Quizá hemos perdido dinero y tiempo, pero cada intento nos ha llevado a donde estamos ahora, felices, contentas y con un bebé en la barriga!”

Si queréis compartir vuestra historia o conocéis de alguien que querría compartirla, rellenad el formulario de contacto o directamente enviad un email a hola@iammamas.es con el asunto “Historia de Maternidad al cuadrado”.