Hoy os traemos la primera entrega de “Historias de maternidad al cuadrado”.
En este apartado del blog queremos compartir con vosotras las historias de otras mujeres que han pasado o están pasando por el camino de la reproducción asistida.
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Hoy os traemos la historia de la Señora C. y su mujer.

“A principios de 2012, se rumoreaba (al menos en Illes Balears, de donde somos) que iban a recortar presupuestos para tratamientos de fertilidad de mujeres sin pareja, así como en mujeres lesbianas.
Nosotras nos habíamos casado en 2010, con la idea de iniciar proceso de adopción (no sé si va por comunidades autónomas, pero nos dijeron que debíamos llevar dos años casadas para iniciar el proceso), pero finalmente nos planteamos la inseminación.
La gestante iba a ser yo, mi mujer tenía muy claro que ella no quería embarazarse, así que o era yo, o no era 😉
Habíamos pensado iniciar trámites a finales de 2012, ya que teníamos pensado estar 15 días de ruta por el extranjero, y no era plan.
Pero los rumores se hicieron más fuertes, una compañera de trabajo me dijo que unas amigas suyas se iban a casar a toda prisa para iniciar proceso…
Total, que en marzo de 2012 pedí cita a enfermera de ginecología que me tocaba por zona. Fui, y me derivó a ginecólogo, que me hizo eco vaginal, y me apuntó en lista de espera (esta visita la hice sola, y fue bastante antipático, me dijo que había un medio año o así de lista de espera).
Pero a principios de julio nos llamaron, un martes por la tarde, en plan “se ha cancelado una cita para mañana a las 12, pero tenéis que venir las dos”. Allá que fuimos, a uno de los dos hospitales de referencia de la isla.
Entramos hechas un flan, preguntamos cómo era el proceso, y nos dijeron que poco a poco, que mucha información “atabala”.
Fueron bastante bordes, a mi mujer le dijeron “de ti solo necesito analítica que me salga el RH”. También tomó nota de mis rasgos (morena ojos marrones, igual que ella. Tengo siempre la duda de qué pasaría si ella fuese negra, o india…. pero fueron muy claros, fenotipo igual a madre gestante).
Me hizo eco vaginal, me dijeron que el siguiente paso era analíticas de hormonas el tercer día de regla (que era justo esa semana o la siguiente si no recuerdo mal), y que si todo daba bien, entonces ya la histerosalpingografía. Les pedimos a ver si nos podíamos ir de viaje, nos dijeron que sí, que total agosto cerraban (!) y que ya con la primera regla de septiembre la histerosalpingografía.
Les pregunté por los consentimientos informados, porque nos sacaron el de “madre soltera”, y yo en plan no a ver, que yo estoy casada, y el médico ya, es que de esos no tengo, solo hay de madre soltera o de marido estéril. Y nosotras flipando. Mi mujer es muy callada, pero yo dije “pues deme el de marido estéril que ya tachamos”.
La siguiente visita no nos tocó el mismo hombre, sino una médico encantadora, que nos firmó y selló el consentimiento, en el que habíamos escrito a mano aquello de “yo, XXX, casada con XXX, conozco y consiento que se someta a tto fertilidad”. Nos quedamos una copia nosotras y una ellos.
El problema fue que llegó septiembre, me baja la regla a principios, llamo, y MIERDA, no había sitio para esa prueba, todo a tope, y tuvimos que esperar a la siguiente regla. Lo llevé un poco mal, porque era en plan “como me venga la regla un viernes como hago para llamar???”.
Pero bueno, finalmente lo conseguimos (aunque solo pudieron confirmar que una de las trompas estaba ok, la otra no me lo aseguraban, y me sentó fatal). Por fin nos explicaron algo más del protocolo: resulta que hasta ahora la seguridad social corría con los gastos farmacéuticos y de semen, pero se ve que llevaban retrasos en los pagos, por lo que debíamos elegir: o esperábamos a que llegara el dinero, o pagábamos directamente el semen al laboratorio y lo enviaban al hospital. Nos dieron listado de laboratorios, me encargué de averiguar cuál era el que habitualmente usaban.
Elegimos banco, llamamos, hicimos ingreso de 400€, y a seguir esperando…

Total, que nos plantamos a principios de diciembre con todo listo.
Y sopresa!! Venía navidad (!!!) y cerraban de nuevo, así que a esperar a enero (me dio un poco de mal rollo, esto de “es verano y se cierra, es navidad y se cierra”. Sí, en Pascua también se cerraba;)
Total, que con la regla de enero, llamamos.  Aquí un apunte, para conseguir cita era como una gymcana, porque solo podías llamar de 9 a 10 de la mañana, y pudimos comprobar que en realidad, más allá de nueve y cuarto nadie cogía teléfono, así que nos hicimos expertas en llamar a las nueve y seis minutos (tiempo para encender ordenador, no el suficiente para irte a por el café mañanero). Y cada vez médicos diferentes, alguno ni nos miraba a la cara, otras más humanas…
Primer tratamiento. Nos explican que van a iniciar hormonación suave, nos dan volante para ir a la farmacia de allí mismo a por la medicación (era una pluma de esas precargadas).
Me ponen dosis diaria de 0.50, y la pauta era: dos días de medicación, al tercer día analítica a las siete, médico entre las once y las doce (revisar analítica y eco vaginal para ver crecimiento de folículos) , revisar medicación, de nuevo lo mismo. En la primera revisión, todo bien, me mantienen la dosis, segunda revisión, me dice, uy, está muy bien, X mm (no recuerdo detalles), si todo va así (esto era un lunes), el miércoles te revisamos y la inseminación sería el viernes. Llego allí el miércoles (con esos horarios de mierda mi mujer no podía venir siempre, te hacían perder toda la mañana allí!!!!), y me dicen que ya he ovulado (con eco vaginal). No entendí, pero me dijeron que nada, que a esperar regla y que volvíamos a empezar, esta vez ocn algo menos de medicación.
Total, que a segundo intento, febrero. De nuevo misma mierda, pero esta vez llegamos a momento de “pasado mañana inseminación, así que esta noche la otra jeringuilla”. Llega el día D.
Esta vez sí que estamos juntas. Vamos a una punta del hospital (esto es algo que mi cerebro no entiende, cómo te hacen pasearte con tu semen en la mano por medio hospital), recogemos el tubito, nos dice que no le demos frío (JODER, pues llevadlo vosotros, que esto cuesta un dineral, qué presión).
Nos dijeron que teníamos que llamar a la puerta cuando llegáramos a consulta. Eso hicimos, y nadie abría. Volvemos a llamar, histéricas (HOLA, llevo muchos espermatozoides en este tubito, hacedme caso por dior!!!), y nos abre una tía MUY borde, que sí, que un momento. El momento fueron 15 minutos. Entramos, y hacen la inse (esa vez no hubo eco vaginal previa, pero no recuerdo si miraban en pantalla cómo metían semen, creo que no, que directamente).
Y nada, betaDESESPERA. Diez días, a los nueve predictor, negativo, análisis allí, negativo, y por teléfono nos dicen “si te baja regla antes del X de marzo, llama, si no, como viene PASCUA pues ya en la de abril”. Y yo cagándome en las pascuas y en todos los santos. Evidentemente, la regla se hizo de rogar MUCHO.
Llegó in extremis el último día que se podía, llegó a las 9:30, llamé temblando, mentí (me bajó anoche), me dieron cita para el día siguiente (uy por qué poco, eres la última que ponemos ya antes de pascua). En esa nos quedamos. Y cuando estábamos ahí para la eco vaginal confirmatoria, leímos en la pantalla del ordenador de la salita de las ecos (era abril de 2013) una circular que les informaba de que, a partir de ese momento, solo había un 10% del presupuesto para mujeres “sanas” (o sea, solteras y lesbianas). Al principio hubo barullo, pero finalmente parece que ese 10% lo tienen “aparte”, y que lo van usando (al principio se hablaba de que la lista de espera se eternizaría, en plan por cada nueve que tengan problemas podrá “colarse” una que esté sana). Pero no, y tenemos varias conocidas que después han tenido a sus retoños por la pública sin demasiada lista espera (al menos para IAD). Sí que es verdad que para FIV hay dos años de espera aquí en Baleares (para todas en general), pero no parece que esté habiendo discriminación más allá de destinar solo el 10% de los recursos (creo que aquí somos poca gente y eso se nota, igual en madrid si lo hicieran así las “sanas” consumirían ese 10% en un mes).
Total, que ahora nuestra hija tiene tres años y medio, es rubia con ojos azules (gen recesivo, obviamente, mi abuelo… y algún abuelo del donante, suponemos), y estamos muy felices.
El resumen es que aquí (Illes Balears) que te hacen ecos para ir viendo el crecimiento de folículos, deciden cuándo hacer que ovules en base a eso (que tengan entre 17 y 19 mm). El trato dejó mucho que desear en casi todo el personal, salvo dos médicas y una enfermera, el resto eran para darles de comer aparte, te tratan de corta mental (eso de “no te cuento el proceso porque es demasiada información para ti me parece de lo más irrespetuoso).”
 
 * Recuerda:
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