Hola de nuevo!

Hoy os traigo una nueva historia de Maternidad, la historia de dos mamás, Jéssica y Elena, que han luchado con todas sus fuerzas hasta conseguir el ansiado positivo.

Si queréis seguirlas más de cerca, podéis leer su historia más detallada en su blog  Dos mamás y un mico   o seguirlas en Instagram.

“Una década juntas da para mucho, y hemos crecido juntas. A lo largo de este tiempo yo siempre he querido tener hijos, pero mi mujer no, por eso en su día yo me plantee no tenerlos si tenía que renunciar a nuestra vida juntas. El tiempo fue pasando y la relación evolucionando, nos casamos, nos compramos nuestro piso, y una vez tuvimos nuestra casa, decidimos que en un año empezaríamos nuestro camino hacia la maternidad, ella estaba preparada, y ahora sí que quería ampliar la familia con un bebé. Así es como establecimos empezar en Septiembre del 2016, necesitábamos disfrutar de nuestro hogar, aunque ya llevábamos años de convivencia. Teníamos muy claro que nos tocaría recurrir a una clínica privada, y yo siempre había dicho que quería hacerlo a través de una Fecundación In Vitro (FIV).

Nuestra alegría fue máxima cuando a principios de Julio de 2016 vimos la noticia de que en Cataluña se iniciaba el protocolo de reproducción humana asistida en el que daban cabida a parejas de mujeres y a madres solteras. Enseguida llamé a la asociación de familias LGTB, tenían poca información al respeto pero me dijeron que teníamos que ir a nuestro ginecólogo de referencia para que nos derivaran. A pesar de la noticia, nos planteamos ir a una clínica privada, pero valoramos que si podíamos ahorrarnos el dineral que esto supone, a la larga aganaríamos en calidad de vida (reducciones de jornada y excedencias para disfrutar de nuestr@ pequeñ@).

Al principio todo tenía muy buena pinta, todo fue bastante rápido, a pesar de la desinformación y los cambios en el protocolo que iban surgiendo, la ilusión pudo con todo y poco a poco fuimos haciendo todos los pasos: visita con el ginecólogo del ASSIR de referencia, derivación a la Fundació Puigvert – Hospital Sant Pau de Barcelona, primera visita con el Dr. Calaf, i por fin las inseminaciones.

Esta etapa la podemos resumir en nefasta…aunque ahora que lo vemos desde la distancia, ya es agua pasada. Durante esos meses vivimos en una montaña rusa de ilusiones i desilusiones, pagamos el pato de ser de las primeras 100 personas que entrabamos en el proceso. Al principio, en cada visita se nos daba una información diferente, nos costó muchas llamadas a la clínica para que nos dieran hora para la primera visita y luego para consultar las fechas de las inseminaciones (encima de tener que llamar cada vez daban menos facilidades), mucho desgaste a nivel emocional con cada beta negativa, en el trabajo sufrí las consecuencias de mi sinceridad (quisieron quitarme la tutoría de mi grupo por si me quedaba embarazada), en fin…no diremos que perdimos mucho tiempo, porque de todo en esta vida se aprende, y hasta las peores experiencias te hacen crecer como persona y como pareja.

Las inseminaciones la hicimos entre Marzo y Junio de 2017, a finales de Junio fuimos a una visita de revisión donde el doctor nos confirmó que las IAD se habían realizado en las fechas correctas y que solo era cuestión de seguir intentándolo. Así es como en Septiembre volveríamos a reiniciar las inseminaciones, haríamos 4 nuevos intentos y si no funcionaban me harían una histerosalpingografia (el tema de las pruebas antes de iniciar las IAD y las diferencias entre comunidades autónomas, da para varios post independientes…).

Durante esos meses acudí a la mutua a hacerme pruebas, siempre había confiado en que estaba sana, y que con 28 años todo tenía que funcionar a la primera. Pues bien, primero pedí una histerosonografia, en esa prueba me diagnosticaron un posible hidrosalpinx, tras pasar por quirófano para una laparoscopia dieron claramente con mi diagnóstico: obstrucción bilateral de las trompas. Lejos de tomarnos esto como la peor de las noticias, fue todo un descubrimiento! Ahora entendíamos porque las IAD no habían funcionado, y teníamos claro cuál debía ser el camino a seguir!

Cosas del destino, todo acababa en una clínica privada, realizando una FIV. Así es como el 17 de Noviembre de 2017 tenía mi mejor regalo de cumpleaños: la primera inyección de Gonal!

Ese día empezó de nuevo nuestro camino hacia nuestro futuro bebé. La estimulación ovárica la llevé genial, la punción y extracción de óvulos fue un éxito: 10 blastocistos de buena calidad nos esperaban!

A pesar de tener que dejar pasar dos ciclos (debido a la hiperestimulación), dos anulaciones de la transferencia (mi endometrio no respondía bien a la medicación)…estábamos ya curtidas en esperar, en no desilusionarnos, en ser positivas y en confiar…todo llega!

El 23 de Febrero llegó el momento más esperado, uno de los días más bonitos que hemos vivido, el momento más mágico: la transferencia de nuestro embrión! Y volvíamos a estar en betaespera…las echábamos hasta de menos! 10 días después de la transferencia nos hicimos un test de orina, y ahí estaba lo que tantas veces habíamos esperado ver: las dos rayitas!! Dos días después la beta en sangre nos confirmó el resultado: embarazada!!

Y cuando llega ese momento, después de tanto tiempo (año y medio, y habrá quien te diga que no es tanto tiempo porqué solo lo has probado 4 meses, pero no, el desgaste empieza desde el minuto uno, porque no solo son los 4 negativos, sino el tiempo de espera, la desinformación, las injusticias vividas, los nervios y los enfados) no te lo crees! Y van pasando las semanas y todavía cuesta creerlo!!

Pero la alegría que se siente es superior a todo lo vivido, y por tanto vale la pena el camino recorrido, porque al final solo recuerdas los momentos bonitos: el quedar con tu mujer a la salida del trabajo para ir al hospital, el camino hasta allí, la bonita fachada del hospital Sant Pau, la ilusión y el volverte a ilusionar cuando inicias de nuevo otro camino, el encontrar buenos profesionales que te acompañan en el proceso, que te escriben un correo en día festivo para darte ánimos, la cara de ilusión de tu mujer al ver el positivo (la que no quería tener hijos y que ha vivido todo esto a tu lado sin dejarte caer ni un minuto). Y como bien dice ella: todo pasa, todo cambia, todo llega!”

Si queréis compartir vuestra historia o conocéis de alguien que querría compartirla, rellenad el formulario de contacto o directamente enviad un email a hola@iammamas.es con el asunto “Historia de Maternidad al cuadrado”.