En busca del tesoro

Capítulo 11. ¿ Y ahora qué?

Ayer se cumplió 1 año de la aprobación del nuevo Protocolo para la Reproducción Humana asistida en Catalunya, y paralelamente, un año desde que Mireia y yo nos embarcáramos en esta aventura hacia la maternidad.  Un año que ha sido intenso en diferentes sentidos. Un año cargado de nuevas emociones y sentimientos. Un año muy largo y poco provechoso.
Os pongo en antecedentes. Después de la tercera IAD, hubo una cuarta, que también resultó ser negativa. Esta última vez he tardado mucho en digerirlo todo,  de ahí que no haya escrito nada hasta el momento.

Teníamos muchas esperanzas en esta cuarta oportunidad, y fue un chasco tremendo que se repitiera el negativa de las anteriores ocasiones.

Según el protocolo, después de una cuarta inseminación negativa, se había de realizar una reunión con el ginecólogo que coordina todo el tema, nuestro querido y viejo amigo ( léase el tono irónico). Para las que nos seguís, ya sabréis de quien hablo, y para la que no, pues lee los primeros capítulos y lo sabrás!

El mes de junio perdíamos el ciclo, puesto que la reunión con el doctor nos la pusieron a final de mes. Así que decidimos visitar algunas clínicas privadas para ir informándonos, por si al final nos decantábamos por la privada.

La primera clínica que visitamos, de cuyo nombre no quiero acordarme (si me acuerdo, pero no lo diré, jajaj, si alguien quiere información se la doy por email o instagram). En principio tuvimos una sensación positiva. El doctor me mandó hacerme diferentes pruebas, y pensamos que estaba bien descartar cuanto antes si es que había algo. Pero luego me hizo una eco, y me alarmó muchísimo diciendo que tenía ENDOMETRIOSIS, sin llegar a explicarme mucho en qué consistía. Y se centró mucho en que hiciéramos una FIV o el ROPA.

Salimos bastante chafadas. Hasta la fecha me había hecho muchas ecos (pero muchas, muchas) y ningún gine me lo había comentado.

Me hice todas las pruebas que me pidió: análisis hormonales muy completos, la histerosalpingografía y un análisis del cariotipo genético. Y todo perfecto.

Así que visitamos algunas clínicas más por si al final nos decidíamos por la privada.

Y hubo una que realmente nos gustó, principalmente porque la gine cuando le expliqué lo realizado hasta el momento por la pública, se echó las manos a la cabeza y me dijo que había sido, en palabras textuales “una mierda”. Me dijo que si hacía la IAD allí, en principio sería en ciclo natural, con un control ecográfico obviamente.

El día 22 tuve la visita con el gine de la Puigvert. Me cogieron más de media hora tarde y me volvió a cambiar la consulta antes de empezar. Y nos pasamos más de media hora analizando las gráficas de las temperaturas basales desde que inicié el tratamiento. Me confirmó que en la segunda IAD me había quedado embarazada pero al final lo perdí.

Lo que me vino a decir el señor doctor, es que mi ciclo de ovulación era muy irregular, y que además de la temperatura basal, había que añadir una nueva variable para calcular el día perfecto para la IAD. Bien, pensé, me harán una puñetera ecografía (lo siento, este tema me pone muy punky).

Pues no, me dice que además me tengo que ir controlando el moco cervical y anotarlo también.

mmm perdona? Hago tu trabajo si quieres?

Por último, me suelta, que están pensando que las veteranas (las que llevamos ya las 4 IAD negativas) que seamos nosotras quienes digamos qué día hacer la IAD, porque claro, nadie mejor que nosotras mismas para conocer nuestro ciclo.

El doctor me comentó que en Julio y Agosto no se realizaban las inseminaciones y que retomaríamos el tratamiento en septiembre, con la nueva variable, y que se harían como tope otras 4 IADs y que si no se lograba el embarazado, tendría que hacerme pruebas para descartar algún problema de fertilidad. 

Uffff salí de allí echando humo…con un cabreo monumental, y a día de hoy aún lo pienso y me enciendo.

Por eso, ahora que se cumple un año del nuevo protocolo, me gustaría pedir que se haga un replanteamiento del cómo se están haciendo las cosas.

De que esta técnica que están llevando a cabo no está funcionando (yo al menos no sé de ningún caso que haya acabado en positivo).

De que las mujeres que estamos en este proceso, estamos perdiendo tiempo ( recordad que son 2 IADs por ciclo) y además estamos desgastándonos emocionalmente en cada inseminación, pensando que es la buena. Y a todo esto, hay que sumar el gasto que se está haciendo (sobre todo de la compra del semen de donante) por parte de Cat Salut. Un gasto que estaría mejor justificado, si las IADs estuvieran controladas por ecografías. Entonces sólo bastaría con una inseminación por ciclo.

 

A todas aquellas que leéis este blog, si conocéis a alguien de Catalunya o cualquier otra comunidad que esté en reproducción asistida y que quiera explicar su experiencia, que nos escriba.

O si quiere denunciar alguna mala práctica o situación aquí en Catalunya, o sólo su descontento, que se dirija a esta web.

Capítulo 10. A la tercera no va la vencida

A veces a la tercera no va la vencida.

Nosotras teníamos mucha esperanza en que fuera la buena, pero no lo fue.

Y después de 3 IAD fallidas…empiezan a surgir los miedos, las dudas, la frustración…

Soy consciente de que quedarse embarazada no es tan fácil (al menos en todos los casos), pero supongo que una nunca imagina que a ella le vaya a costar.

Al menos yo pensaba eso, pensaba que sería a la primera o a la segunda…pero se ve que no.

Y mes a mes, los ánimos van flaqueando.

Hay días de todo, de esperanza y de ganas de seguir; pero hay momentos duros, y surgen los conflictos en la pareja, porque se genera mucha tensión y estrés.

Pones tanta ilusión en cada intento, que cuando aparece el negativo, te desinflas y te quedas vacía.

Te haces muchas preguntas…¿seré fértil?, ¿funciona este tratamiento?, ¿estamos haciendo algo mal?

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Capítulo 9. The rise & fall

(Fotografía: La Nuit Photography)

Como la primera IAD fue negativa, con la bajada de la regla, mandamos la siguiente tabla de temperatura basal.

A las 2 semanas volvíamos a tener visita en la clínica para la 2a IAD.

Mientras esperábamos en el pasillo de espera, vimos al doctor que nos atendió en la primera visita, y cuyo nombre no citaré. Pero la verdad, que vivida la mala experiencia con él, no me apetecía que fuera quien nos iba a hacer la inseminación.

¡qué nervios pasamos pensando que iba a ser él!

Así que no imagináis el alivio que sentimos al verlo irse, jajaja.

Me llaman por megafonía:

¡Amando!

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Betaesperar sin morir en el intento

La “betaespera” es el tiempo que transcurre desde el momento en que os hacen el tratamiento de reproducción asistida,  y el test de embarazo.

Sólo dos semanas.

¿Sólo?

Serán las dos semanas más largas de vuestra vida, sin duda.

Quien no pasa por ello, no lo entiende, pero imaginar que puedes estar creando vida dentro de ti y no poder confirmarlo es muy angustiante.

Lo más positivo de este periodo, es que podemos dedicarlo a mimarnos y a que nos mimen, a mirarnos hacia adentro y disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Con dos betaesperas a nuestras espaldas,  queremos proponeros unos consejillos para superar estos 14 días, sin morir en el intento.

La mayoría de estos consejos, los han compartido con nosotras otras mamis que ya han pasado por la betaespera, y  que nosotras mismas hemos seguido (alguno quizá no, jaja).

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Capítulo 8. Nadie dijo que fuera fácil

(Fotografía: La Nuit Photography)

La betaespera pasó lenta.

Nos cuidamos mucho esos días: comida sana, mimos, paseos por la naturaleza, dormir hasta que el cuerpo aguante.

Compramos unos test de embarazo online. Según decían los comentarios, bastante fiables, y capaces de detectar el embarazo en pocos días.

Mientras tanto, yo seguía midiendo mi temperatura basal cada mañana; en caso de un negativo, necesitábamos la tabla para la próxima inseminación.

37, 1 / 37,4 / 37,5 … la temperatura se mantuvo alta todos los días posteriores…

¿Estaremos embarazadas?

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Capítulo 7. Dulce espera

(Fotografía: La Nuit Photography)

El sábado 18 pusimos rumbo a la clínica bien temprano, por si pasaba algo por el camino que nos pudiera retrasar.

Fue sentarnos en la sala de espera (o mejor dicho, pasillo de espera) y los nervios hicieron aparición.  En el pasillo había más parejas de dos mujeres esperando.

Y casi una hora más tarde…sonó mi nombre por el altavoz.

¡¡Qué subidón!!

El doctor me saludó y presenté a Mireia como mi pareja, para que no la volvieran a dejar al margen.

Y pasamos al lío…

Mireia estuvo a mi lado, cogiéndome  la mano y dándome besos en la frente. Yo estaba tan concentrada en el dolor que sentía, que no escuchaba lo que iba explicando el doctor.

Aquello tan sólo duró 10 minutos. Y ahora sólo quedaba esperar…

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Capítulo 6. Caliente, caliente

Seguimos con nuestra apasionante historia…

No recuerdo el haber estado tan contenta de que me viniera la regla… Pero este mes de febrero la esperaba como loca.

Así que como me vino en domingo, esperamos al lunes para enviarla.

A primera hora, como un clavo, estaba en la copistería.  Se tenía que enviar por fax, cosa extraña habiendo correo electrónico que es mucho más rápido, pero van a su ritmo…

Primer problema, después de 20 minutos intentando enviar el fax, el señor de la copistería me dice que no le va bien :S

Así que dejo ahí mi gráfica de la temperatura basal, y le pido que me llame por teléfono en cuanto se haya enviado!

Dos horas más tarde me llama y me dice que por fin se ha enviado, y llamo corriendo a la clínica para confirmarlo.

Confirmado.

La mujer con la que hablo me dice que en dos días ya sabrán algo. Ahora a esperar (cuánta espera en este proceso, por favor!).

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Capítulo 5. La cita

¡Por fin llegó el ansiado  día!

La cita: el 10 de enero a las 10h, seguro que no se nos iba a olvidar, porque no era otra de las muchas pequeñas cosas que se nos pasan hacer…

Era nuestro día, el comienzo de una nueva etapa en nuestro camino hacia la maternidad.

Después de esperar más de una hora en una fría sala de la Fundació Puigvert, sonó nuestro nombre por megafonía (ainsss qué nervios). Nos levantamos de la silla y acudimos a la llamada temblorosas como un flan.

Y cuando vamos a entrar a la consulta, sale el ginecólogo y nos dice que hay que cambiarse de consulta porque van a ocupar la suya.

Le seguimos por todos los pasillos habidos y por haber de la clínica hasta que, por fin, llegamos a la nueva sala.

Nosotras, obviamente, seguíamos nerviosas perdidas, quizás más que antes.

Cuando entramos, nos pensábamos que nos iban a avasallar a preguntas sobre historial médico familiar y demás, pero estuvimos media hora contemplando a nuestro médico y a su ayudante intentando, sin éxito, solucionar distintos problemas informáticos.

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Capítulo 4. Escucha la llamada

Durante el mes de septiembre vinieron las pruebas.  La más fastidiosa (sobre todo para mí, Amanda), fue la de la analítica. Tuve que levantarme a las 6 de la mañana, y pasarme dos horas mirando la tele, evitando dormirme. Mientras tanto, Mireia dormía plácidamente.

Uf! qué envidia me daba la tía!

En la visita al ginecólogo para la ecografía, nos dijeron que tenía un quiste en cada ovario, pero que eran pequeños y en principio no presentaban problemas.

Después de las pruebas, volvimos a pedir cita con la ginecóloga del ASSIR, para que nos derivara a la clínica de reproducción asistida. Y la dichosa cita se hizo esperar…y durante todo ese tiempo, aprovechamos para mudarnos de piso. Necesitábamos más espacio si queríamos ampliar la familia.

Pasado un mes, a finales de Octubre, por fin volvimos a ver a la ginecóloga. En esta ocasión, la doctora se había preparado toda la información sobre el protocolo y se había informado minuciosamente.  Se preocupó por ponerse al día, y eso se agradece.

Después de revisar las pruebas y concluir que todo estaba bien, pasó a tramitar la derivación. La clínica que nos tocaba era la Fundació Puigvert.

Por lo que nos explicó la doctora la lista de espera para las inseminaciones era corta, así que en 3 meses ya deberíamos de haber comenzado.

¿ 3 meses? ¡¡ostras!! No imaginábamos que fuera tan pronto!! Qué subidón!!!

Antes de salir de la consulta, la ginecóloga nos dijo que le gustaría llevar nuestro embarazo, que le hacía ilusión, jaja, un poco como si fuéramos monas de feria. Pero como en esta ocasión se lo había preparado todo tan bien, nos pensamos en darle una oportunidad.

Bueno, ya está, ahora sólo quedaba esperar “la llamada“. tic, tac, tic, tac,…¿cuándo sería? ¿cuánto tiempo iba a tardar? uff qué desesperación…

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Capítulo 3.Mamma mia, mamma tuya

Con la decisión tomada, y seguras del camino que acabábamos de emprender, debíamos dar el siguiente paso: informar a familiares y amigas.

El tema con las amigas lo teníamos bajo control, no había nervios y las reacciones fueron las esperadas: alegría, emoción e ilusión.

Lo más complicado era decírselo a la familia.

Nuestras madres no hacía mucho que habían comenzado a digerir lo nuestro, así que la noticia iba a ser una bomba para ellas.

A la madre de Amanda le costó un poco hacerse a la idea, y nos instó a no hacernos demasiadas ilusiones, puesto que podría ser un proceso lento y duro.

Mi madre por su parte, reaccionó de una manera que nos sorprendió.

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