(Fotografía: La Nuit Photography)

Como la primera IAD fue negativa, con la bajada de la regla, mandamos la siguiente tabla de temperatura basal.

A las 2 semanas volvíamos a tener visita en la clínica para la 2a IAD.

Mientras esperábamos en el pasillo de espera, vimos al doctor que nos atendió en la primera visita, y cuyo nombre no citaré. Pero la verdad, que vivida la mala experiencia con él, no me apetecía que fuera quien nos iba a hacer la inseminación.

¡qué nervios pasamos pensando que iba a ser él!

Así que no imagináis el alivio que sentimos al verlo irse, jajaja.

Me llaman por megafonía:

¡Amando!

mmm de momento Amanda, gracias!

 

¡Qué suerte, el Doctor Pere!

Que se disculpa por la equivocación y nos recibe cantando: Te recuerdo Amanda… de Víctor Jara.

Cuando mira  la gráfica de la temperatura nos comunica que en la inseminación anterior había ovulado demasiado pronto, es decir,  que las dos IADs que me practicaron no sirvieron para nada.

Y digo yo: ¿ por qué no hacen una ecografía antes para asegurarse?

Pero bueno, esto es otro tema, del que hablaremos cuando el “tesoro” esté en camino.

 

15 minutos más tarde, salimos de la consulta, ale! pá casita.

… a los dos días más de lo mismo.

 

Después de la segunda inseminación, todo fluyó con más calma.

La verdad es que pensamos menos y estuvimos las dos más tranquilas, y seguimos la mayoría de los consejillos que os dejamos en el post anterior.

 

Yo pasé las dos semanas con unos ardores terribles. Y mi madre, muy sabia ella ( y muy visionaria), me confirmó que estaba embarazada.

Vamos! resulta que no me iba a hacer falta al ginecólogo, ya la tenía a ella, jajaja.

El tema es que el día del test nos sale negativo…ohhh bajón otra vez…

Pero la regla no me bajó el día que tenía que bajar, y yo tengo unos ovarios alemanes (muy puntuales,vamos!), además la temperatura basal seguía alta y tenía síntomas preregla o preembarazo, a veces dicen que son similares.

Así que tenía la mosca detrás de la oreja, al día siguiente repetimos el test, y nada, negativo.

 

Pero yo a Mireia le aseguraba que estaba embarazada, de hecho me lo había confirmado mi madre “la ginecóloga”. Y pedimos hora en la ginecóloga de mi mutua.

Qué mujer tan maja, por favor!!! Me encantó el trato que tuvo con nosotras, y de hecho, ha sido la única profesional hasta la fecha que le ha preguntado a Mireia su nombre y lo ha anotado para tenerla en cuenta. (Un amor de mujer, la verdad).

Bueno, la cosa es que la mujer me hace una eco y me confirma que la regla no ha bajado y que aunque no se veía el embrión,  el endometrio estaba muy esponjoso, como preparado para acoger a “alguien”.

Según nos explicó, los tests a veces tardan más en detectar el embarazo y en las ecografías han de pasar más días para que se pueda ver.

Ella no nos confirmó que el “tesoro” estaba de camino, pero poco le faltó! Nos dijo que en unos días hiciéramos un test y celebrásemos.

 

Imaginad cómo salimos de allí…decir que estábamos en una nube es poco, estábamos encima de las nubes y tocando las estrellas por lo menos.

 

Menudo subidón tuvimos los dos días posteriores…hasta que me bajó la regla…