(Fotografía: La Nuit Photography)

La betaespera pasó lenta.

Nos cuidamos mucho esos días: comida sana, mimos, paseos por la naturaleza, dormir hasta que el cuerpo aguante.

Compramos unos test de embarazo online. Según decían los comentarios, bastante fiables, y capaces de detectar el embarazo en pocos días.

Mientras tanto, yo seguía midiendo mi temperatura basal cada mañana; en caso de un negativo, necesitábamos la tabla para la próxima inseminación.

37, 1 / 37,4 / 37,5 … la temperatura se mantuvo alta todos los días posteriores…

¿Estaremos embarazadas?

¡Qué impaciencia!

La betaespera es terrible,  imaginarte que podrías estar embarazada, teniendo que esperar 14 días para confirmarlo es insoportable.

No aguantamos a las os semanas… Yo ya llevaba varios días con síntomas pre-regla, y quería salir de dudas cuanto antes.

A los 13 días, un viernes por la mañana me hice el test…

NEGATIVO.

Rotundo, no había margen de error. Y para confirmarlo, 24 horas más tarde, me bajó la regla.

Las dos nos quedamos un poco chof, la verdad.

Creo que teníamos tantas ganas e ilusión, que habíamos creído que ya estábamos embarazadas.

Pero bueno, sabíamos que era poco probable quedarse a la primera. Así que nos recuperamos rápido. La actitud es importante en estos procesos, y debíamos mantenernos fuertes.

Ahora de nuevo esperando… (este proceso te hace paciente, porque otra cosa no, pero esperar, esperas mucho!).

Esperando nueva fecha para la próxima inseminación, con ganas de poner punto y final a nuestra historia “Camino hacia la maternidad” y empezar a escribir “Camino desde la maternidad“.