(Fotografía: La Nuit Photography)

El sábado 18 pusimos rumbo a la clínica bien temprano, por si pasaba algo por el camino que nos pudiera retrasar.

Fue sentarnos en la sala de espera (o mejor dicho, pasillo de espera) y los nervios hicieron aparición.  En el pasillo había más parejas de dos mujeres esperando.

Y casi una hora más tarde…sonó mi nombre por el altavoz.

¡¡Qué subidón!!

El doctor me saludó y presenté a Mireia como mi pareja, para que no la volvieran a dejar al margen.

Y pasamos al lío…

Mireia estuvo a mi lado, cogiéndome  la mano y dándome besos en la frente. Yo estaba tan concentrada en el dolor que sentía, que no escuchaba lo que iba explicando el doctor.

Aquello tan sólo duró 10 minutos. Y ahora sólo quedaba esperar…

Las que no sepan cómo es el proceso, os explicamos de manera rápida:

– Te introducen una cánula en el cuello del útero, y posteriormente, introducen el semen con ayuda de una jeringuilla.

– Pasadas unas 12 horas, tienes que extraerte la cánula tú misma.

-La cánula va cerrada al vacío con ayuda de una pinza, que tú has de abrir para poder extraer la cánula.

Hemos estado buscando algún video explicativo, pero ninguno nos ha convencido, así que si sabéis de alguno que lo muestre bien, compartidlo!

Os dejamos una web que os puede servir. Pincha aquí. 

 

Sobra deciros, que la emoción al salir de allí superaba los límites hasta el momento.

Y el lunes, de nuevo a la Fundación Puigvert, a repetir el proceso.

Pero… cuando llegamos al mostrador y avisamos que estamos allí, la administrativa me dice que la IAD (Inseminación Artificial de semen de Donante), se ha cancelado.

¿¿Cómo??

(Ains, qué dolor de tripa que me dio de repente).

La mujer nos explicó que el ginecólogo le había dejado una nota diciendo que la IAD se cancelaba.

Nos pusimos bastante nerviosas y enfadadas, más que nada, porque nadie nos había avisado previamente.

Por suerte, la mujer fue muy amable, y se preocupó de encontrar la nota.

Así que descubrimos que la que se cancelaba era la 3ª IAD, la cual tampoco nos habían programado.

Finalmente, la mujer nos dijo que nos esperásemos, que ponían a descongelar el semen y  que en un rato nos atendería la ginecóloga.

Hicimos dos inseminaciones en ciclo de ovulación natural, ahora sí que sí que tocaba esperar 14 días hasta poder saber algo.

Iban a ser las 2 semanas más largas de nuestras vidas…