¡Por fin llegó el ansiado  día!

La cita: el 10 de enero a las 10h, seguro que no se nos iba a olvidar, porque no era otra de las muchas pequeñas cosas que se nos pasan hacer…

Era nuestro día, el comienzo de una nueva etapa en nuestro camino hacia la maternidad.

Después de esperar más de una hora en una fría sala de la Fundació Puigvert, sonó nuestro nombre por megafonía (ainsss qué nervios). Nos levantamos de la silla y acudimos a la llamada temblorosas como un flan.

Y cuando vamos a entrar a la consulta, sale el ginecólogo y nos dice que hay que cambiarse de consulta porque van a ocupar la suya.

Le seguimos por todos los pasillos habidos y por haber de la clínica hasta que, por fin, llegamos a la nueva sala.

Nosotras, obviamente, seguíamos nerviosas perdidas, quizás más que antes.

Cuando entramos, nos pensábamos que nos iban a avasallar a preguntas sobre historial médico familiar y demás, pero estuvimos media hora contemplando a nuestro médico y a su ayudante intentando, sin éxito, solucionar distintos problemas informáticos.Si a eso le sumas la poca destreza que tienen algunas personas con las nuevas (o no tan nuevas) tecnologías, como resultado obtuvimos un aumento de nuestros nervios e impaciencia.

Por fin el señor doctor empezó a hacernos preguntas, más bien a Amanda, la mami gestante, porque a mí me tenían un poco olvidada 🙁

Todo iba bien hasta que ocurrió una escena de lo más cómica: el doctor se dispone a hacerle la siguiente pregunta a Amanda “¿Tú siempre has sido homosexual o alguna vez has tenido dudas?”.

Os podéis imaginar nuestra cara, entre sorpresa y estupefacción. A todo esto, de repente, ¡¡entra otro doctor en la consulta para informar de que se había muerto un compañero!!

Nosotras nos miramos como diciendo, ¿¿WTF??

Entre la “preguntita” y la interrupción, no sabíamos dónde meternos. Por suerte, en el resto de la visita no ocurrieron más incidencias, aunque creo que ya teníamos bastante.

Obviamente denunciamos esta situación en el blog de la  “Campanya Feminista pel dret a la reproducció assistida de totes les dones“. Ellas han elaborado un cuestionario para recoger todas las situaciones inadecuadas.

Además de eso, el doctor nos dio unos papeles informativos sobre el proceso para la inseminación.

Y después pasamos a la elección del donante…Vaya tema! El doctor fue rellenando la hoja con las características de la mami gestante. Aunque Amanda le pidió que mejor se pareciera a mí, aunque la verdad que nos parecemos mucho, jaja (al menos en los rasgos faciales).

Ahí acabó la visita.

Salimos de allí con algunos deberes: gráfica de la temperatura basal de cada día y envío por fax de los resultados para que, al fin, nos den día y hora para 3 inseminaciones dentro del mismo ciclo 🙂

Estábamos más contentas que nunca, aunque claro, ¡una de las primeras cosas que hicimos fue comentar lo absurdo que había sido todo!

 

Y así estamos hasta día de hoy…esperando el día de poder enviar la gráfica y de que nos den la próxima cita.