Durante el mes de septiembre vinieron las pruebas.  La más fastidiosa (sobre todo para mí, Amanda), fue la de la analítica. Tuve que levantarme a las 6 de la mañana, y pasarme dos horas mirando la tele, evitando dormirme. Mientras tanto, Mireia dormía plácidamente.

Uf! qué envidia me daba la tía!

En la visita al ginecólogo para la ecografía, nos dijeron que tenía un quiste en cada ovario, pero que eran pequeños y en principio no presentaban problemas.

Después de las pruebas, volvimos a pedir cita con la ginecóloga del ASSIR, para que nos derivara a la clínica de reproducción asistida. Y la dichosa cita se hizo esperar…y durante todo ese tiempo, aprovechamos para mudarnos de piso. Necesitábamos más espacio si queríamos ampliar la familia.

Pasado un mes, a finales de Octubre, por fin volvimos a ver a la ginecóloga. En esta ocasión, la doctora se había preparado toda la información sobre el protocolo y se había informado minuciosamente.  Se preocupó por ponerse al día, y eso se agradece.

Después de revisar las pruebas y concluir que todo estaba bien, pasó a tramitar la derivación. La clínica que nos tocaba era la Fundació Puigvert.

Por lo que nos explicó la doctora la lista de espera para las inseminaciones era corta, así que en 3 meses ya deberíamos de haber comenzado.

¿ 3 meses? ¡¡ostras!! No imaginábamos que fuera tan pronto!! Qué subidón!!!

Antes de salir de la consulta, la ginecóloga nos dijo que le gustaría llevar nuestro embarazo, que le hacía ilusión, jaja, un poco como si fuéramos monas de feria. Pero como en esta ocasión se lo había preparado todo tan bien, nos pensamos en darle una oportunidad.

Bueno, ya está, ahora sólo quedaba esperar “la llamada“. tic, tac, tic, tac,…¿cuándo sería? ¿cuánto tiempo iba a tardar? uff qué desesperación…

1 semana, 2 semanas, 3 semanas….

Como no nos llamaban, llamé yo.

– Hola, mira soy fulanita de tal…estamos esperando una visita.

– ¿Por qué lista vas? ¿Madres solteras? ¿Parejas heteros? ¿homos?

– Umm, homos, homos.

– Perdona que te pregunte, pero son listas diferentes.

– No tranqui.

– Sí, te veo en la lista, pero en enero os dirán algo. El día que os llamen, será para comunicaros la cita que será a la semana siguiente.

– Vale, adiós.

¿Enero? Jope, quedaba mucho para enero…(bueno quizás un mes).Pero uff, qué mes más largo.

Mientras tanto, seguimos con la rutina, trabajo, acabar de decorar el piso, … pero sobre todo, soñamos, imaginamos, y esperamos.

Y llegó la Navidad, y bajamos a mi pueblo querido a celebrar la Nochevieja con la familia. Y el día 2 de enero, (el primer lunes del 2017)  carretera y manta para casa otra vez.

Música en el coche, y canciones para amenizar el viaje.

Riinggg, ringg” No sé ni cómo escuchamos el teléfono con el fiestón que llevábamos…

-¿Diga?

-¿La señorita Amanda?

-Soy yo.

-Le llamamos de la Fundación Puigvert, su primera cita será el día 10.

-Vale¡¡ gracias¡¡

Risas nerviosas al principio, y al rato, lágrimas en los ojos. Besos y abrazos (los que pudimos, teniendo en cuenta que Mireia conducía, jaja).

 

Un pasito más cerca…